De bodas y derechos

12 03 2010

Ayer fue un día de enorme relevancia para el Distrito Federal. Si bien desde el 4 de marzo había entrado en vigor la ley que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo, fue hasta ayer que se materializó con el casamiento de 5 parejas en el palacio del Ayuntamiento. El testigo de honor: el jefe de Gobierno. Según medios y fuentes cercanas que asistieron al evento, había muchos policías y alrededor de 150 personas afuera del edificio: la mitad protestando en contra, los otros mostrando su apoyo.

Más allá del significado de la ley en un país tan conservador y religioso como el nuestro, se trata de una victoria no sólo para el movimiento LGBT, no sólo para aquellos que ahora pueden casarse, sino para todos. Porque se trata de una ampliación de los derechos civiles. Al calor de los acontecimientos, es común ver reacciones en contra (aunque algunas han sido demasiado virulentas a mi parecer). Sin embargo, visto con mayor amplitud, es un paso más hacia la igualdad en derechos y obligaciones en México. Antes la mujer no votaba, ahora lo hace. Antes había esclavitud, fue abolida. De ese tamaño es el cambio.

Al final del día la sexualidad de alguien no debería ser un tema de discriminación. Uno no va por la calle diciendo qué le gusta o cómo. Y sí, viene la pregunta que he escuchado más de alguna vez: ¿y por qué, entonces, algunos tienen que hacer patentes sus diferencias y salir a la calle hechas “unas locas”? Uno, están en todo su derecho de hacerlo. Dos, la manifestación de su realidad ha sido necesaria para mostrar que hay otras realidades que no han sido consideradas por las leyes, hasta ahora. Porque al “hacerse invisibles” es posible minimizar el problema y decir que se trata de anomalías, de comportamientos atípicos, llegando a los extremos de decir que no son “normales”.

Ha sido precisamente esa expresión, esa manifestación de diversidad, la que ha permitido mostrar que no hay lo “normal”, porque al final todos somos una minoría de uno. Hay muchas maneras de ser hombre, de ser mujer, de ser homosexual, de ser abogado, de ser creyente, de ser. ¿Por qué la ley no habría de adaptarse a tal hecho? ¿Por qué no establecer un marco legal que reconozca y otorgue los mismos derechos a todos?

La resistencia al cambio es difícil de sortear y seguramente habrá más reacciones en contra. No obstante, en algunos años, cuando los ánimos se calmen, espero que los ahora críticos se den cuenta que no dejará de existir “la familia”, que la ciudad no será presa de la depravación ni será el fin del mundo. Tal vez entonces vean que la ley no es la que trae “el gran cambio” sino que la ley sólo se ha adaptado a un cambio que lleva décadas en proceso.





Nava mintió y Maquiavelo tiene la razón

5 03 2010

Nava quisiera estar de regreso en campaña

Bien apuntaban en El Universal que los últimos presidentes del PAN han resultado aves de tempestad: Manuel Espino, Germán “el muchachito pendenciero” Martínez y ahora César Nava. Y, de alguna manera, es natural: su papel ha sido el de mantener a flote al partido, sobre todo en cuestiones electorales. Los presidentes (Fox y Calderón), así como las circunstancias (crisis económica) no se los han hecho fácil. Ello los ha orillado a conductas que podrían considerarse, por lo menos, turbias. El golpeteo, las declaraciones, los han puesto en el centro del huracán. Hoy, una vez más, Nava hace primera plana y está al borde del escándalo al aceptar algo que negó enfáticamente horas antes. Sí firmó el contrato en el que se comprometía a no hacer alianzas en el Estado de México a cambio de la aprobación del presupuesto por parte del PRI. Ahora sale que las alianzas sí van y que el PRI fue el primero en romper el trato porque no aprobó el presupuesto como lo mandó el presidente. Algo retorcido, pero comprensible. Entonces ¿para qué mentir?, ¿había otras razones, además de lo ya expuesto?

Sea cual fuere la situación (probablemente lo sabremos pronto) cabe rescatar a Maquiavelo, que desde hace ya algunos siglos argumentaba que no pueden juzgarse a los políticos con estándares morales; la política tiene otra lógica. No obstante, sí podemos exigir más coherencia…   …o menos bipolaridad.

De otros lados. A partir de ayer se pueden hacer trámites para matrimnios libres en el D.F. La pregunta es si reconocerán a los ya casados en el resto de la República. La tormenta no se ha disipado.





¿Cuánto dura un presidente?

17 02 2010

En términos legales: 6 años. En términos políticos la respuesta es más compleja.





Los dilemas del PAN

11 02 2010

La renuncia de Gomez Mont es la punta del témpano, la primera manifestación explícita de la tensión que existe al interior del partido. Hay profundas reticencias a las alianzas electorales con su otrora enemigo el PRD. En especial en Oaxaca, donde el abanderado sería Gabino Cué, quien hace tres años tachaba de espurio a Calderón. El dilema se extiende a Calderón. ¿Mantener la coalición legislativa con el PRI y mantener vivas las esperanzas de sacar sus reformas estructurales o apostarle a las alianzas con el PRD para frenar el avance tricolor y tener una desventaja menos marcada en 2012? Ninguno de los escenarios es totalmente conveniente. Nada asegura que el PRI cumpla su palabra y apruebe las reformas (o, lo que es más probable, que las apruebe pero muy diluidas). Nada asegura que las alianzas electorales sean efectivas (la ventaja del tricolor es muy amplia en muchos estados). Luego, ¿se trata de un falso dilema?

Ante tan ominoso escenario idealmente la lógica que debería imperar es: ¿qué le conviene más al país? Como presidente, la responsabilidad va más allá de su partido. Sacar las reformas, distanciarse de Nava lo suficientemente para que no se consideren las alianzas como maniobra operada desde Los Pinos. Sin embargo, como en tantos otros aspectos, parece ser demasiado tarde: Calderón ha mantenido al PAN controlado muy de cerca y ha sostenido una posición casi doctrinaria en muchos temas. ¿Cómo convencer a los demás de que busca el interés general y no el del PAN?

Mientras tanto, en el PAN hacen control de daños: la renuncia del Secretario de Gobernación del partido es personal. Nadie más abandonará la nave. La disciplina prevalecerá. No obstante, es imposible evitar dos preguntas, diferenciadas únicamente por un acento diacrítico: ¿Se va solo del PAN? ¿Se va sólo del PAN (o también de Segob)?





Retrato de familia

3 02 2010

“El varón y la mujer son iguales ante la ley. Esta protegerá la organización y el desarrollo de la familia” (artículo 4, párrafo 1 constitucional). Salvo mejor opinión no veo dónde dice que la familia es padre, madre e hijos. Uno acaba viviendo con abuelos, primos, amigos, desconocidos incluso. La gente se divorcia, se arrejunta, se hacina. Hay familias de todos tamaños y formas. Luego, no veo sustento en la controversia constitucional que promueve la PGR (por cierto, ¿no tienen suficiente chamba con el narco?). Argumentan que se trata de un asunto exclusivamente jurídico. Pues si es únicamente jurídico la tienen perdida, porque su controversia se sustenta en una lógica extralegal (moral, religiosa posiblemente).

Se alinean al pensamiento de que no es “natural” que dos personas del mismo sexo formen una familia y adopten niños. Pero ¿qué es natural? En época de Aristóteles era “natural” que la mujer fuese menos. No es “natural” que prolonguemos nuestra vida con medicamentos y demás artefactos. No es “natural” que el hombre vuele, que se comunique instantáneamente con personas del otro lado del mundo, que domestique animales, que haya ido al espacio. Porque somos más que “naturaleza”. Si no, lo mejor sería regresar a nuestras cuevas y aprender a cazar con piedras. Nos hemos construido un complejo mundo de identidades culturales y sociales, hemos inventado cosas, alterado nuestro entorno “natural”. Y lo seguimos haciendo. Los matrimonios entre personas del mismo sexo son parte de esa intrincada construcción. A muchos no les gustará, y se ve en las virulentas reacciones.

Pero si partimos de que todos somos iguales, ¿qué impedimento hay en agregar un tipo más de familia? Sí, la presión social es y seguirá siendo fuerte y sí, la primera generación de niños adoptados por parejas del mismo sexo tendrá un bautizo de fuego. Pero no hay otra forma; la gente no se vuelve tolerante de la nada, requiere enfrentarse a las nuevas circunstancias. Por ejemplo, la integración racial no se hizo de un día al otro. Implicó sufrimiento y muchos años, pero se logró partiendo del principio de que todos somos iguales. Y lo que resulta más curioso, es que tal principio está precisamente en el artículo en el que la PGR ha basado su controversia constitucional.





La ambidiestra

27 01 2010

Imagínese la combinación

Que si es un engendro, que si saldrá un Frankesntein, que las contradicciones son irreconciliables, que si los partidos son como swingers, que no tienen ideología. Sin embargo, en Durango ya está planchado: habrá PERREPAN (PRD-PAN, para los incautos). Falta que se concrete en Puebla, Oaxaca e Hidalgo. Gomez Mont ha amenazado con la renuncia. César Nava pospone, se la quiere llevar con cuidado, sin provocar fracturas, suavecito. En el PRD andan igual, debatiéndose, como siempre. Lo que ha sorprendido es la airada y nerviosa respuesta del PRI. Beatriz Paredes está que echa el santo al cielo y Beltrones no ha cesado en sus comentarios. Han amenazado al PAN con bloquearle toda legislación en ambas cámaras si persiste en las alianzas locales.

Coincido en que será extremadamente difícil que el Perrepan concilie una plataforma política coherente y sólida en los cuatro estados, especialmente después del jaloneo de 2006. Sin embargo, no falta antecedente de alianzas de la oposición para vencer al PRI. Es así como se ha conseguido la alternancia en más de un estado (Chiapas y Nayarit). Y, con miras a 2012, la alianza PRD-PAN suena a pragmático cálculo político. Porque la mayor fuerza del PRI está en sus gobernadores. Y si les llegaran a arrebatar estados de la importancia de Oaxaca, Puebla o Hidalgo, el camino de regreso a los Pinos en 2012 ya no se vería tan fácil. Además, cada gobernador implica una enorme cantidad de recursos presupuestales que en buena medida sirven para las campañas federales (si no, ¿cómo explicar el fenómeno del “carro completo”?)

A nadie le acaba de gustar la conformación de una alianza ambidiestra. Sin embargo, no debería de sorprendernos. Ya sabíamos que los partidos no tienen ideología clara. Lo que más llama la atención es que el PRI se dé golpes de pecho cuando ha hecho todo tipo de alianzas a nivel local, cuando ha aprobado algo cuando estaba en el poder y ha rechazado exactamente lo mismo cuando el presidente no ha sido de su partido. Lo que no quieren es perder estados (y cabe recordar que en 13 entidades no han conocido la derrota, por lo que ahí no han hecho ni el esfuerzo por modernizarse). No quieren perder poder, nadie quiere.





Un año de Obama

20 01 2010

Como en todo aniversario, resulta inevitable tratar de hacer un balance. Analistas de toda estirpe e ideología se han avocado a juzgar el primer año de Obama. En el ambiente se respira decepción. No ha sido el milagro que prometía. “Yes we can”, pero no el cuándo ni el cómo. Luego, muchos asumieron que sería cosas de días, de “quince minutos”, como aquí con Fox. Levantar la economía, reducir el desempleo, pasar las grandes reformas, poner en orden a la banca y salir de dos guerras no es cosa sencilla. El hoyo excavado por ocho años de Bush era profundo. Y, aunque desde el día en que ganó las elecciones Obama buscó reducir expectativas, no fue suficiente. La caída en picada de su popularidad, la reciente pérdida del escaño senatorial de Massachusetts (otrora “safe seat”) y sus implicaciones para la aprobación de la reforma de salud (ya que con 41 senadores los republicanos ya pueden introducir un “filibustero” que evite el debate) se suman al clima de decepción. ¿Pero se volverá Obama algo así como un Fox?

No. Con Fox fueron seis años de promesas y dicharachos inútiles, de mucho ruido y pocas nueces (como diría Erika Ruiz). A un año de Obama la economía del país vecino ha dado signos de recuperación, logró que se aprobara un paquete de estímulo económico de 800 mil millones de dólares y está cerca de lograr la aprobación de la reforma sanitaria (en la que ha invertido no poco sudor). Quitando el inmerecido Nobel y las críticas subsecuentes, también ha reconfigurado la política exterior, inclinándola hacia el multilateralismo. Que no ha sacado las tropas de Afganistán e Iraq, que no logró cerrar Guantánamo, que el desempleo está en 10%, que su popularidad ha caído, también es cierto. Es un presidente, no un mago. Para impulsar una reforma sanitaria que los más reaccionarios calificaron de socializante tuvo que invertir capital político y, como es natural, eso lo desgastó. Fox no se atrevió a cambiar las cuestiones de fondo, ya que le costaría su preciada aprobación. El resultado: 6 años perdidos. Por el contrario, con Obama lo que se puede decir es que no ha perdido el tiempo. Lo curioso es que él sí tiene una reelección en qué pensar.