No se haga pato

2 12 2009

Calderón hace 3 años.

Pareciera una eternidad desde aquel atropellado 1 de diciembre en el que a empellones y en medio de vociferaciones y diputados campistas Felipe Calderón rindió protesta como presidente de México. Y si a nosotros nos ha parecido largo, al inquilino de Los Pinos seguro se le ha hecho interminable. Tanta calamidad junta no se había visto acaecer en tan poco tiempo. Crisis mundial (económica y alimentaria), epidemias, muerte de un secretario de Gobernación, descontento social, violencia, son los más notorios. Algunos han venido del exterior, otros han sido consecuencia de malas decisiones del gobierno en general y del presidente en específico.

Cuestionables como son los medios para lidiar con crisis, influenza y narco, resulta imperante modificar el rumbo. Apenas ayer llegó a la mitad de su gobierno, pero tras la debacle electoral de julio y el clima de desazón nacional, en distintos medios comienza sonar eso de que es un pato cojo (la traducción literal al español es desafortunada, proviene del término lame duck president, utilizado para un mandatario que ya no hace nada y que sirve para lo mismo). En un contexto mexicano sería bueno utilizar una especie más autóctona, como coyote, aunque ello derivaría en inevitable albur. Por lo tanto sujetémonos al desafortunado término de pato cojo.

México no puede permitirse un presidente inútil. Los próximos tres años serán de definiciones. Con las profecías revolucionarias timbrando, la agenda pendiente es extensa. Recuperación económica, desarrollo social, educación de calidad, seguridad pública, prevención sanitaria, innovación tecnológica, son algunos de los renglones prioritarios. En 2012 México llegará a la cúspide de su bono democrático (la mayor proporción de jóvenes en su historia); después su población envejecerá lenta e inexorablemente. Lo que no se haga en los tres años restantes del sexenio tendrá eco en las próximas tres décadas. Agobiado, disminuido, ahogado en problemas, el presidente debe sobreponerse y dar golpe de timón para evitar el hundimiento de la nave.

Calderón comienza a dar señales de entender lo anterior. En su tercer informe prometió  reformas de fondo. La reciente propuesta de reelección legislativa se aplaude; llevaba años en la congeladora. Sin embargo, ello no es prueba suficiente. Como se vio con Fox, no basta desvivirse en promesas, hay que cumplir. Se vislumbran, pues, dos caminos: Uno es permanecer en la simulación, en el atole con el dedo, en hacer como que se hace, en proponer tímidamente y escudarse en que el PRI tiene casi mayoría y que detuvo las propuestas en alguna de las Cámaras. El segundo es, en términos futboleros, dejar todo en la cancha: negociar, moverse, hacer hasta lo imposible para sacar al país del marasmo y hacer los cambios que, aunque dolorosos (para algunos), son necesarios (como botón de ejemplo: sacar a la maestra Gordillo).

El prestigio y la forma en que quiera ser recordado dependen del derrotero a seleccionar. Si toma el primero seguiremos en el país del “no pasa nada”, viviremos tres ominosos años esperando el regreso de los dinosaurios copetones, el PAN regresará a la oposición con mucha pena y nada de gloria y Calderón se unirá al club de Echeverría, López Portillo y Salinas. Por no mencionar que se consumará el desencanto prometido a la ciudadanía del “cambio hoy, hoy, hoy”. Si elige el segundo enfrentará, seguramente, enormes retos, pero al menos podrá aspirar a ser recordado como alguien que tocó fondo pero supo recomponerse y recomponer al país. De ser así, tendrá complicadas batallas que habrá de seleccionar bien. El riesgo es alto, pero al menos así le daría más posibilidades a su partido de dar una buena pelea en los próximos comicios federales. Después de todo, con los augurios tricolores para 2012 ¿qué tiene que perder?

Promesas de campaña...





De acciones colectivas

25 11 2009

Durante muchos años, pensadores como Latham, Commons, Parsons y Bentley argumentaron que bastaba un grupo con intereses comunes para generar acción colectiva. Sin embargo, dicha aseveración es lejana de la realidad. The Logic of Collective Action, de Mancur Olson, fue un libro esencial para derribar tal mito. La teoría de elección racional pudo mostrar que no siempre intereses comunes generan acción colectiva; que hay otros factores a considerar. Ello puede ser de utilidad para ver las posibilidades de éxito de acciones colectivas de la más distinta índole.

El que un interés sea el equivalente a un grupo se basa en el supuesto de que si un grupo tiene una razón para organizarse y conseguirlo, los individuos racionales que lo conforman también tienen un incentivo para apoyar dicho grupo. Ello es falaz, al menos para grupos grandes, latentes, porque si un individuo no tiene presión de sus compañeros (es decir, puede perderse en el anonimato y ser un “gorrón”) no tiene grandes incentivos para asumir los costos que le corresponden de la acción colectiva. Precisamente son los costos de organización algo a tomarse en cuenta; entre más grande sea el grupo más difícil la organización y el acuerdo.

Una frase esencial del libro, que redondea el argumento, es: “A menos que el número de individuos en un grupo sea pequeño, o a menos que haya coerción o algún otro mecanismo para hacer que los individuos actúen en un interés común, los individuos racionales y egoístas no actuarán para conseguir sus intereses comunes o de grupo.” (p. 2) Cuando un grupo grande está previamente organizado, da ciertos beneficios a sus miembros o tiene manera de sancionarlos, tiene más probabilidades de conseguir el bien colectivo.

Hay otros dos factores que pueden facilitar la acción colectiva. El primero es si hay integrantes del grupo dispuestos a asumir la mayor parte de los costos (individuos más interesados en que se consiga el bien colectivo que por lo tanto se esforzarán más por conseguirlo e. g. Esparza). El segundo es el tipo de bien colectivo. Los hay incluyentes y excluyentes. El incluyente es aquel del que, una vez conseguido, no se puede excluir a nadie más. Por ejemplo, un derecho. El excluyente es aquel que beneficia a cierto grupo, pero al que no tienen acceso todos. Por ejemplo, suponiendo la reinstauración de LyFC, es un bien colectivo para el SME, pero no le beneficia directamente a otros porque no van a poder trabajar ahí. Los excluyentes suelen facilitar la organización porque refuerzan el compromiso de aquellos dispuestos a alcanzarlos.

Acción colectiva

Luego, no basta un interés común para generar acción colectiva o conseguir un bien colectivo. Depende de los costos de organización, del tipo de bien colectivo, del tamaño del grupo, de si hay integrantes dispuestos a asumir una mayor parte de los costos, de si hay una organización previa, mecanismos de coerción o de incentivos para generar la acción colectiva. Tomando estos factores, se puede ver más sistemáticamente si un grupo agraviado se organizará para ejercer presión política y qué tan efectiva será.

Como ejemplo: ¿Por qué, si eran tantos los ciudadanos afectados, no lograron (logramos) detener el alza al IVA? Olson diría que el evitar un alza al IVA es un bien colectivo inclusivo, lo cual incentiva “gorrones”. Además, ningún consumidor posee mecanismos para coaccionar o incentivar a los otros a que asuman su parte de los costos. Poner de acuerdo a millones de consumidores a lo largo del país para ver las acciones a tomar, organizarlos en poco tiempo, plantea un costo alto. Y nadie está dispuesto a asumirlo, a sabiendas de que ninguno de los otros tiene incentivos para apoyarlo. Por lo tanto, no hay acción y no se consigue el bien colectivo. El IVA aumenta. Una lástima.

De otros lados. Fracasó el intento de controversia constitucional que pretendía interponer la Cámara de Diputados a la SCJN contra la extinción de LyFC. Sólo firmaron 55 diputados, de 250 que se requerían. Noroña está triste.





Desfases

18 11 2009

El presupuesto de egresos fue aprobado. Más de tres billones de pesos, y eso que es año de crisis severa. Todos los partidos quedaron medianamente contentos, algunos más que otros. La rebatinga estuvo sabrosa. La presión de los gobernadores (especialmente los del PRI) se dejó sentir, y fuerte. Lo que es peor, con la casi mayoría que posee dicho partido, logró eliminar los candados a la transparencia y rendición de cuentas de los gobiernos estatales. Dicen que no importa mostrar el cumplimiento del gasto, ni sus resultados, ni nada, para seguir recibiendo recursos. Al final, una “fe de erratas” buscó subsanar dicha carencia, pero no pasó de una triste simulación (se quitaron 6 mecanismos de control y la fe de erratas recuperó sólo 2). “Como no pudimos cuidar la transparencia, tratamos de taparle el ojo al macho” dijo, cínicamente, un diputado panista.

Lo anterior lleva a un problema grave para la consolidación democrática. Encandilados con el triunfo del ranchero guanajuatense hace nueve años, propios y extraños no esperaron para gritar a los cuatro vientos que México es una democracia. Más allá de problemas como pobreza, desigualdad, inseguridad y otras calamidades epidemiológicas, un obstáculo sustancial a la mejora de la calidad democrática son los gobiernos estatales. Porque hay una disparidad brutal. Algunos, como Baja California, empezaron a finales de los ochenta a tener alternancia. Otros tantos, en los noventa. Sin embargo, no han sido una mayoría apabullante. Hay 14 estados de los que nunca se ha ido el PRI, a los que no les ha llegado el cambio. Entre ellos, dos muy importantes por población y recursos: Estado de México y Veracruz.

Peña Nieto: dinero e imagen

Fue enorme el empeño en limitar al presidencialismo. Largo proceso el que ha desembocado en una presidencia con contrapesos, relativamente pequeña (sin hacer alusión a estaturas). Pero a nadie se le ocurrió que el poder ejecutivo federal no era el único que debía ser contenido. Además, el proceso de descentralización favoreció la “feudalización” del país. El poder arrebatado al presidente cayó en 32 reyezuelos (aunque en el DF la cosa está más acotada por su extrañísimo estatus jurídico). Hoy, los gobernadores controlan su legislatura, su Comisión de Derechos Humanos, el Instituto Electoral estatal, poseen clientelas, nombran diputados federales y a sus sucesores. La historia parece sacada de la mitología griega: la hidra, a la que por cada cabeza cortada, le salían dos. En este caso, al cortar el poder presidencial, éste se ha dispersado y multiplicado en el de los gobernadores; la pesadilla del presidencialismo, multiplicada por treinta y dos.

Al parecer el único partido que lo ha entendido (para infortunio de los ciudadanos y la democracia) es el PRI, que gobierna 19 entidades. Además, en 2010 hay elecciones para gobernador en 9 estados. Si no, ¿qué otros factores explicarían la mágica desaparición de los candados? La fuerza del PRI está en sus gobernadores. Si el dinero sigue fluyendo, la maquinaria electoral permanece aceitada y las clientelas, fieles. Luego, el primero paso para nivelar la competencia en las entidades es limitar los recursos (y promover la rendición de cuentas). No obstante, desde la posición de debilidad en la Cámara de Diputados  de PAN y PRD acotar a los gobernadores se antoja misión imposible. ¿Pero sacrificar las ya de por sí maltratadas transparencia y rendición de cuentas? Eso es un tiro en el pie no sólo para azules y amarillos, sino para la cada vez más intangible y aparentemente inalcanzable consolidación democrática.

Los pronósticos son desalentadores: Veracruz, Puebla y Oaxaca, entre otros, seguirán pintados de rojo. Megalómanos, pederastas y corruptos gobernadores podrán irse tranquilos, sabiendo que su sucesor no moverá un dedo para investigar irregularidades y castigar culpables. Los billetes seguirán fluyendo para acicalar copetes, comprar pintura roja, botellas preciosas, tortas, camisas y refrescos con el logo tricolor. El remedio, sin embargo, no es desconocido: replicar, con algunas innovaciones, los procesos que permitieron la transición en otros estados y a nivel federal: movilización social, organización, deconstrucción y reconstrucción de identidades partidistas. En el fondo, el problema es creer que una vez que se tiene democracia ya estuvo. No, la democracia se gana, se exige y se refrenda día a día, por más cursi que suene. Si no, se diluye y hasta se pierde.

Oaxaca 2010: prueba para Ulises Ruiz





Marchas que no marchan

11 11 2009

¿Para qué sirve una marcha?

  1. Para nada
  2. Para desquiciar a los ciudadanos
  3. Para luchar por los derechos civiles y políticos
  4. Para defender intereses particulares
  5. Para tener el placer de caminar en pleno día hábil sobre el terso pavimento de Reforma.
  6. Todas las anteriores
Zócalo. Concentración del SME

Zócalo. Concentración del SME

F. Yo digo que F, aunque parezca contradictorio. Vamos en orden:

Para tener el placer de caminar en pleno día hábil sobre el terso pavimento de Reforma. Eso es más que claro (bajo el supuesto nada absurdo de que la marcha se desarrolle en Reforma). Además, uno tiene la posibilidad de portar banderitas, sentir el ambiente colectivo, gritar consignas y perderse cual camarón en la masa humana circundante.

Para defender intereses particulares. Es interesante ver cómo a lo largo de los últimos años, especialmente después de la alternancia, las protestas se han diversificado en cuanto a motivos pero se han concentrado en intereses particulares. Después de hacer una revisión hemerográfica (a partir del 2000), prácticamente todas las marchas, manifestaciones, mítines, paros y concentraciones han tenido como razón algo particular. Por supuesto, han tratado de hacerlo ver como algo del interés general. El caso del SME no es la excepción: no todo México ha perdido el empleo ni han liquidado su empresa. Sin embargo, muchos podrían estar en el lugar de los del SME o simpatizan con ellos o se benefician, de alguna manera, con su existencia y, por lo tanto, los apoyan.

Para luchar por los derechos civiles y políticos. Aunque no en fondo, sí en forma. El que haya marchas tan grandes es una buena señal de que se respetan la libre asociación y expresión. Es un imperfecto termómetro de las libertades. En los sesenta, prácticamente cualquier manifestación acababa reprimida o cooptada. Los métodos eran variados: enviar esquiroles, comprar líderes, hostigar simpatizantes o simplemente aplicar la fuerza (las apariciones del ejército no eran atípicas). Aunque hay lugares donde aún se utilizan algunos de esos procedimientos, han pasado a ser la excepción. En ese sentido, cada marcha refrenda una cultura democrática, de disposición a oír (no digo escuchar, porque eso muchas veces no sucede) lo que otros tienen que decir. Cada marcha es, muchas veces sin proponérselo, una muestra de repudio a la represión y al autoritarismo de otros tiempos.

Para desquiciar a los ciudadanos. Es totalmente comprensible la molestia de aquellos que tienen que tomar vías alternas, perder tiempo, salir tarde del trabajo, posponer o cancelar actividades (sería interesante, aunque sumamente difícil, calcular las horas-hombre perdidas y el impacto que tiene en la economía de la ciudad cada marcha). Al final del día hay un conflicto de derechos. Ambos tienen intereses legítimos y difícilmente renunciarán a su posición. Aunque no estaría mal seguir buscando soluciones para tratar de que convivieran con menos fricciones (entre algunas de las propuestas más excéntricas está la creación de un “marchódromo”, al que creo nadie iría, ya que lo interesante es quejarse frente a Segob, Los Pinos, la Cámara de Diputados o algún monumento simbólico o dependencia gubernamental relevante).

Para nada. En un país donde “no pasa nada”, hoy marcha el SME y afines, convoca a paro nacional, la gente enloquece unas horas y llega a casa de mal humor. Mañana los medios de información debatirán las cifras (minimizándolas o maximizándolas según filiación), Luz y Fuerza seguirá extinta cual Pterodáctilo, Segob prometerá una negociación “de a mentis”, el statu quo prevalecerá y México seguirá desmoronándose.

Sin embargo y a pesar de su desprestigio, la organización sigue siendo la única ruta para tratar de hacer llegar las demandas de los diferentes sectores sociales al gobierno. El problema es que la repetición al cansancio de los mismos repertorios ha limitado su utilidad. Por lo tanto, no basta la organización, es preciso agregarle imaginación para innovar; no todas las revoluciones son armadas.





Diatriba contra (los malos hábitos de) la academia

4 11 2009

La objetividad absoluta es inalcanzable. Sin embargo, hay gradaciones. Para este texto en específico, admito mi lejanía de toda objetividad: será una crítica basada en pocos casos que, por lo tanto, no pretende generalizar. A pesar de dicho sesgo, no carece de utilidad el ejercicio, ya que cabe la posibilidad de que, en mayor o menor medida, lo que pretendo describir se repita en otras circunstancias.

La crítica se dirige a las dinámicas establecidas. Es común el argumento de que al entrar a la política la gente se corrompe, por más honesta y recta que sea. ¿Por qué? Porque acaba entrando al juego de la mayoría; o se adapta a los viejos hábitos o es expulsado. Sin embargo, ésto no aplica exclusivamente a la política. En las empresas, en las familias, en una relación entre dos personas, incluso en cada individuo, se establecen pautas de comportamiento que a la larga resultan difíciles de cambiar. En una palabra: hábitos. De ahí parten los argumentos de dependencia del camino (path dependency): cuando los resultados de un proceso sólo pueden ser explicados mediante la secuencia de sucesos que llevaron a ese punto. Los antecedentes marcan. Olvidar la historia es imposible.

Aún así, cabe la posibilidad de la crítica. Porque el cambio es posible, necesario y, muchas veces, deseable. Mi diatriba se dirige, entonces, a una dinámica con la que me he familiarizado: la de la academia (ni siquiera la de la academia en su conjunto, sino de la que me rodea, enfocada en ciencia política). Ahí se han desarrollado algunos vicios que, según mi parecer, limitan e incluso nulifican su labor social:

1. Importancia del método sobre el tema. Esta crítica la han hecho personas con más autoridad, como Sartori. Muchas veces el método acaba condicionando los métodos a estudiar.  La dinámica ideal, siguiendo a Almond, es primero encontrar un fenómeno de interés y de utilidad y posteriormente aplicar todos los conocimientos e incluso la imaginación con el fin de desarrollar métodos innovadores para estudiarlo. Así avanza el conocimiento: a través de la inventiva. Un problema adyacente es el tratar temas de interés pero no ahondar en soluciones. El carácter primordialmente descriptivo resta utilidad al estudio. Sé que el primer paso para solucionar algo es comprenderlo, pero muchas veces se limitan a explicarlo a medias. Aportar algunas ideas seminales sobre posibles soluciones, sobre las que pudieran avanzar otros estudiosos del tema, sería deseable.

2. Se reduce a una palabra: flojera. Encuentro dos vertientes: Primero, reciclar y auto citarse en exceso. Si bien es natural tener un campo de especialización, ello no implica acabar repitiendo lo mismo una y otra vez (nada más funesto que un copy-paste). Segundo, no atreverse a hacer, en cada libro, “la gran investigación”, sino una investigación más. Entiendo que la dinámica de publicar o perecer (publish or perish) fuerza a optimizar esfuerzos. Pero a la larga ¿no es mejor tener dos libros memorables a tener diez que nadie recuerde ni cite?

3. Esto lleva al tercer problema: la obnubilación de largo plazo. Absorbidos por compromisos administrativos, por pasar al siguiente día, por entregar este informe de actividades o presentar aquella solicitud, olvidan (o dejan poco tiempo) a su función principal: pensar. Finalmente, lo más importante no es el número de páginas o la cantidad de citas, sino el aportar un argumento nuevo. Ello se debe, en parte al cuarto problema.

4. Detesto apoyarme en explicaciones culturales, pero creo que este es un rasgo más acentuado en México: la falta de discusión. Es difícil encontrar gente con la que se pueda tener una acalorada discusión y al término de la misma tan tranquilos. Muchos acaban tomándoselo personal. Se enojan o zanjan todo intento de diálogo diciendo: “nunca nos pondremos de acuerdo, ¿para qué discutir?” Precisamente para probar argumentos; porque al final hay que estar consciente de la posibilidad de acabar cediendo ante evidencias más contundentes y, lo más importante, aprender. Dicho rasgo se reproduce en la academia, en la que “por no ofender al otro”, se evade en todo momento la discusión verdadera, por lo que acaban en diversos monólogos que, cuando mucho, se tocan tangencialmente. Porque acaban ligando el honor o el status del proponente con sus argumentos: si éstos resultan dañados en una discusión, forzosamente el honor del expositor se ve mancillado. No debería ser así. Los académicos, siendo capaces de pensar y articular argumentos mejor que muchos otros, deberían ser los primeros en ponerlos a prueba y aceptar, cuando sea el caso, que están equivocados. La dialógica permitiría, a su vez, avanzar el conocimiento. Aquí no se trata de tomar partido desde antes: para eso están los políticos. Por lo tanto es una aberración un académico que defienda a capa y espada a Calderón o al Peje. Debe ser capaz de encontrar defectos y virtudes donde las hay, porque sólo mediante la crítica y la autocrítica puede esperar corregir errores previos.

Sabiendo qué dinámicas me parecen erróneas, es más fácil trazar las directrices del cambio. Comprendiendo los antecedentes, es más fácil modificar hábitos. Así las cosas, termino desahogado.  Y, recurriendo al lenguaje popular: a quien le quede el saco, que se lo ponga.

Academia. Monólogos tangenciales.

Academia. Monólogos tangenciales.





Calavera

2 11 2009

Este año hasta en el inframundo

la situación estuvo raquítica

por lo tanto la muerte salió

a emprender campaña política.

 

Empezó visitando Los Pinos

para dar su queja al presidente

de que su “guerrita contra el narco”

ha matado a tanta gente.

 

La segunda escala fue el Senado

para entrevistarse con Beltrones

a quien advirtió: “pobre de ti

si apruebas impuesto a los panteones.”

 

En San Lázaro tomó tribuna

y, solemne, dijo la Catrina:

“Diputados, si siguen de flojos

les envío otra influenza porcina.”

 

Visitó después a Peña Nieto

porque quería echar taco de ojo;

lo que consiguió fue a “la gaviota”

corriéndola con sobrado enojo.

 

Al secretario Carstens le dijo:

“de catarrito pasó a neumonía.”

Eso sí, mientras comes y comes,

sigue cayendo la economía.

 

Después, cuando iba regresando

lo que vio le hizo dar un aullido

un par de cosas horripilantes:

el SNTE y la maestra Gordillo.

 

La tilica salió sin esperanza,

en el inframundo llora a diario

y espera, como casi todos

un mejor año del bicentenario.

calavera catrina





De los supuestos derivan las conclusiones (parte 2)

29 10 2009

Las aguas parecen tranquilas. Yasuri pasó a las páginas interiores y, casi, al olvido. Nada que ver con el caso Jacinta. Ni visitas de diputados, ni columnas incendiarias, ni ONGs internacionales presionando al gobierno. El paquete fiscal, los tejemanejes entre partidos, los zapatos Louis Vuitton del Peje Jr. y la salud de la Guzmán han acaparado la atención de la opinión pública.

Pero la discusión en torno a la legalización del aborto prevalece. Los pro-vida aseguran que abortar es asesinar, porque desde el momento de la concepción el cigoto es un ser humano. Tal afirmación va en concordancia con las tesis de la Iglesia católica. Sin embargo, a lo largo de la historia la posición de la Iglesia no ha sido uniforme. ¿Por qué? Porque hay dos teorías sobre la gestación. Una, basada en el pensamiento aristotélico (vigente durante los primeros siglos), afirma que a lo largo del embarazo el feto va adquiriendo rasgos hasta volverse completamente humano. La otra tesis, que prevaleció, es la que asegura que desde el momento de la concepción el cigoto es igual que un ser humano. Sin embargo, como puede verse, ambas teorías son supuestos, y de cada una parten conclusiones distintas.

Se han hecho avances científicos sobre el desarrollo del feto. Cuándo desarrolla el sistema nervioso, cuándo comienzan a salirle uñas, cuándo empieza a parecer humano. No obstante, tal evidencia no acaba de aclarar la cuestión fundamental: ¿se es totalmente humano al momento de la concepción? In dubio pro reo, dicen los abogados. Ante la duda, se favorece al imputado. En este caso, la mujer. Ante la duda, que sea ella la que decida. Con base en sus condiciones socioeconómicas, en sus creencias, en su proyecto de vida, que sea ella la que tome la decisión. ¿Por qué tiene que sujetarse a un supuesto (no comprobable) que no comparte y que puede afectar sustantivamente su vida?

¿Por qué la visión de un grupo debe imponerse al resto de la sociedad? Especialmente si se trata de una política pública pensada (en teoría) para todos. Legalizar el aborto no significa fomentarlo. Es evitar que quienes lo van a hacer de cualquier forma (por necesidad o por elección) lo hagan en condiciones que pongan en riesgo no sólo su salud sino su vida. Estar a favor de la legalización no es estar a favor del aborto. Dudo que alguien crea que es algo bueno en sí mismo. Sin embargo, en determinadas circunstancias, al contrastarse  con otras alternativas, puede resultar una opción aceptable.

Algunos afirman que legalizar el aborto conlleva altos costos. Reviro: ¿no es más caro mantener en la cárcel a gente como Yasuri? ¿No es mayor el costo social de tener niños no deseados, con mayores probabilidades de vivir en la pobreza, de acabar delinquiendo? Si se trata de defender la vida (lo cual considero loable) hay que tomárselo en serio. ¿Dónde están todos los que se hacen llamar pro-vida para cuidar a los niños producto de embarazos no deseados o de violaciones (porque en algunos estados está penalizado el aborto incluso en caso de violación)? No basta juntar firmas y aprobar leyes. Si realmente quieren proteger la vida junten recursos para subsanar las consecuencias. El siguiente mapa muestra, en rojo, los estados que han aprobado leyes “antiaborto”. El D.F., en amarillo, es el único lugar donde se ha legalizado (datos a octubre de 2009).

Estados en rojo indican en dónde se han aprobado leyes "antiaborto". El D.F., en amarillo, es la única entidad que lo ha legalizado. Datos a octubre de 2009.

Mencionaba Alejandro Madrazo Lajous que, jurídicamente, si los diputados se tomaran en serio las leyes “antiaborto” que aprobaron, los naciturus (concebidos pero aún no nacidos) deberían ser susceptibles de derechos. En Guanajuato,  feministas intentaron registrar a sus fetos; las autroridades las invitaron a pasar al Ministerio Público. Así las cosas, hay pocas esperanzas de tener una sociedad más libre en este ámbito. Y casos como el de Yasuri penosamente se harán más frecuentes en los no pocos estados donde ya han sido aprobadas las leyes “antiaborto”.

De otros lados. A los Tigres del Norte los censuraron por la siguiente canción. ¿Qué le parece?





De los supuestos derivan las conclusiones (parte 1)

21 10 2009
Cereso de Chetumal

Cereso de Chetumal

Yasuri Sac-Nicté Pool Mayorga está en el Cereso de Chetumal. El delito: homicidio doloso calificado. Yasuri, madre soltera de 22 años (tiene un niño de 5 y una niña de año y medio), es habitante de la comunidad rural de Sabidos, Quintanta Roo. Es maya. Vivía con su madre e hijos en una casa en condiciones de marginación (paredes de palos, techo de palma).  Tenía un embarazo de casi siete meses. Acudió el 12 de octubre de urgencia al hospital materno infantil de Chetumal para ser atendida por una hemorragia. Nunca mencionó que había perdido al bebé. A falta de expediente, es preciso relatar las dos versiones.

Por una parte, Juan Antonio Alcocer, director de averiguaciones previas de la zona sur, aseverá que en la necropsia se comprobó que el bebé “vivió y respiró”. El médico legista ubicó cortes irregulares en el cordón umbilical. Cuando el suceso fue notificado a la Policía Judicial presuntamente se encontró el cadáver del neonato en el patio de la vivienda. Hipótesis A: Yasuri dio a luz y no atendió al bebé, lo que la hace culpable. La defensa, por otra parte, argumenta que días antes Yasuri había reacomodado muebles en su casa, lo que provocó tanto una hemorragia como el aborto involuntario. Hipótesis B: Como el aborto fue involuntario, no es culpable.

Mi objetivo no es presentar pruebas para sustentar la culpabilidad o inocencia de Yasuri. Es de interés que su hermano comenta que ella había ocultado el embarazo hasta el día del incidente. Sin embargo, aún suponiendo que fuera culpable, que en un acto de desesperación hubiese decidido abortar, hay que recordar que tiene dos hijos, es madre soltera y vive en condiciones de pobreza. ¿Cuáles fueron sus posibilidades de elección? Sé que hay muchos pasos previos al aborto (decisión nada fácil y de último recurso): educación sexual, métodos anticonceptivos, la decisión de simplemente decir que no. Pero ¿qué educación sexual, qué tanto acceso a métodos anticonceptivos, cuánta voluntad para decir que no tuvo Yasuri? No lo sé. Aunque me atrevería a decir que en los primeros dos aspectos no tuvo grandes posibilidades. Después de todo Quintana Roo es el primer lugar del país en embarazos de adolescentes, con un porcentaje de 7.4 (cuando la media nacional es 2.9%).

Si la educación sexual y el acceso a métodos anticonceptivos es insuficiente, ¿por qué no abrir otras opciones? (sin que ello signifique claudicar en el esfuerzo por mejorar la educación y el acceso). La interrupción legal del embarazo (ILE) es una opción. No obstante, hace unos meses, en abril, se reformó el artículo 13 de la Constitución de Quintana Roo para “reconocer, proteger y garantizar el derecho a la vida desde la concepción”. Abrazos y felicitaciones; los diputados (que votaron a favor) se fueron a casa con la conciencia tranquila y el ánimo beatífico. Noveno estado que le pone un alto al aborto. Todo ello sin tomar en cuenta que se le cerraron alternativas a aquellos que agoten los otros recursos (y también a algunos descuidados).

Los contrafácticos, aunque inexistentes, pueden ser ejercicios útiles. ¿Si Yasuri hubiese tenido la posibilidad de interrumpir su embarazo lo hubiera hecho? Mantener dos chilpayates, sin marido y sin grandes oportunidades, no debe ser cosa fácil. Ahora, por una ley que le impidió dicha opción, no sólo está ella en la cárcel, sino que sus familiares tuvieron que ir a Chetumal a intentar liberarla. Además, sus hijos tienen que ser cuidados por alguien más. No deja de haber cierta paradoja en que una ley que busca “salvar vidas” (el por qué del paréntesis se explicará la próxima semana) acaba arruinando vidas (o, al menos, complicándolas bastante).

Es importante, antes de empezar, el “encuadre” de la discusión. No se trata de una pugna entre abortistas y no abortistas, sino entre tener más o menos opciones, más o menos libertad. Al final, la mayoría esta en contra del aborto; ojalá nadie tuviera que verse en dichas circunstancias. Sin embargo, sucede. Entonces, al legislar o proponer políticas públicas al respecto, hay que dejar las creencias personales en el ámbito privado y comenzar a pensar con un sentido más público, estar consciente de que hay otras realidades distintas a la propia. Porque México no es sólo el México guadalupano, católico. Hay muchos Méxicos, algunos pequeños (como el de los ateos y los agnósticos), algunos más numerosos. ¿Por qué imponer una política pública basada en las creencias de algunos (a veces una mayoría)  cuando existe la opción de establecer una para todos?

Muchos excesos discursivos se han cometido desde hace algunas décadas en torno a esta discusión. Sin embargo, lo que al final debe prevalecer son los argumentos. Y precisamente ese será el tema de la próxima semana.





De ineficiencias y monopolios

14 10 2009

Como los dinosaurios, Luz y Fuerza del Centro está extinta. El decreto presidencial y la toma de las instalaciones el sábado por la noche, en medio de plena euforia futbolera, fueron categóricos. El dominguero mensaje a la nación por parte de Calderón tenía como objetivo justificarlo. La ineficiencia, el desperdicio, la nómina abultada, que el SME se chupara el doble del presupuesto del programa oportunidades, para muchos parecen razones suficientes. Ante un inexorable 2010 de vacas flacas la medida es, por decir lo menos, administrativamente razonable.

 

El músculo del SME

El músculo del SME

Sin embargo, hay muchas consideraciones adicionales. ¿Es una llamada de atención para el SNTE y otros sindicatos? ¿Por qué a un sindicato afín al PRD y no a uno de sus aliados? ¿Previeron todas las consecuencias? ¿Se está afectando a la autonomía sindical? Las respuestas han sido variadas, como los acontecimientos. Como botón de muestra: el sindicato del IMSS se portó bastante dócil en la reciente negociación. ¿Seguirán los demás la misma ruta?

En cuanto a la respuesta por parte del SME y el dividido PRD, era en buena medida previsible. López Obrador convocando a movilizaciones, manifestaciones y a la resistencia pacífica (aprovechando para exaltar los recelos de la privatización del sector energético), con la ventaja de tener de aliado a un sindicato con enorme poder de convocatoria. Los Chuchos nadando de muertito, evitando todo pronunciamiento. El PRI, como de costumbre, tibio, precavido, guardando el colmillo; lo único que importa es el 2012 y el regreso a Los Pinos. Calderón desviviéndose por convencer a los demás y a la opinión pública de que era algo necesario. A final de cuentas era una jugarreta política para hacer más creíble el discurso de hacer los cambios dolorosos y difíciles que requiere el país. Aunque quizá hubiera sido bueno empezar limpiando la propia casa y no arreglando la ajena…

Mañana el SME mostrará todo su músculo. ¿Será suficiente? ¿Suficiente como para qué? Bajo el supuesto (bastante justificado dado que las apuestas son muy altas) de que Calderón no revertirá la decisión, a los electricistas no les quedará más que cobrar la liquidación, aceptar el bono extra y buscar chamba. Sí, probablemente recontraten a unos 10 mil en CFE, pero otros 30 mil quedarán chiflando en la loma. Por no mencionar a los 20 mil jubilados (que bueno, todavía están en edad, pues el retiro llegaba temprano para los del SME). Lozano, secretario de trabajo, ha mencionado que se les dará prioridad en la bolsa de trabajo y se les impartirán cursos para que abran su changarro. ¿Bastarán dichas medidas en plena crisis?

Dos consideraciones finales, que poco han sido abordadas: 1. Elba Esther ni preocupada. Al SNTE le da igual si toman sus instalaciones; después de todo cada maestro trabaja en su plaza. Además aquí no hay el equivalente de la CFE para reemplazarlos. ¿Quién supliría a medio millón de docentes? Utópicamente hay un maestro dentro de cada persona educada, pero dudo que la distribución sea uniforme a  lo largo y ancho del país (y que todos decidan volverse maestros de un día para otro). 2. Quitaron un elefante perezoso y pusieron otro en su lugar. Probablemente más eficiente, pero tampoco es una gacela. El sindicato de la CFE no es precisamente barato. Además de que las condiciones para un mejor servicio siguen siendo lejanas: ahora sí, CFE será un monopolio nacional. Y no se ve salida. A muchos les causa urticaria la idea de la privatización (sólo una adecuada regulación permitiría mejoras en el servicio, pero como eso no sucede aquí, mejor ni arriesgarse, dirían algunos). No queda más que permanecer a merced de apagones y cobros absurdos. Espero equivocarme.

 

Obama, Nobel de la Paz

Obama, Nobel de la Paz

De otros lados. Lo países escandinavos, siempre a la vanguardia, esta vez parecieron ser los últimos en enterarse. La Obamanía les llego con casi un año de retraso. Esa es la primera hipótesis para explicar la entrega del premio Nobel de la Paz a Barack Obama, con apenas nueve meses como presidente. La hipótesis alternativa es que dicho premio, como el ídem de literatura, se ha vuelto de broma, como ganarse una moneda de chocolate o un paletón (de esos envueltos en reluciente aluminio). Y conste que no tengo nada contra Obama, pero considero que un premio no se entrega a la mejor promesa, sino al mérito por acciones concretas. Ojalá tales promesas se vuelvan una realidad. La abierta comunicación y el buen entendimiento con Moscú son indicios alentadores.





PRImacía burocrática

7 10 2009

La tarea encomendada parecía sencilla: encontrar el número de militantes y adherentes de los tres partidos grandes en cada una de las entidades federativas y el Distrito Federal. Con el PAN fue literalmente pan comido. En su página de internet, sin mayor dificultad, en Registro Nacional de Miembros estaba la información, actualizada al 2009. Con el PRD la búsqueda implicó navegar minuciosamente en su página y en google, pero, tras no más de quince minutos ahí estaba, también desgolsada y actualizada. La expectativa era semejante con el PRI. Sin embargo, la experiencia ha resultado poco satisfactoria.

Tras revisar una y otra vez la página principal del partido y buscar con todas las palabras clave imaginables en google, nada. Tal vez en las páginas de los comités estatales. Nada, otra vez. Lo que procedía era llamar al CEN. Una aguda voz de señorita indicó que me comunicaría con la Secretaría de Afiliciones.  Otra voz de señorita. Que ahí no era, que no tenía ni idea pero que posiblemente en la Secretaría de Organización sabrían decirme. Muy pizpireta, la telefonista correspondiente me dijo que em comunicaría con el Lic. X. Pausa musical de conmutador. “¿Bueno?” contesta con voz grave el licenciado. Le explico mi precaria situación y le pregunto si es capaz de ayudarme. “Uy, jóven”. Y, como toda frase que empieza así, no pronostica nada bueno. Dubitativo me dice que no sabe si tengan los datos o me los puedan dar, por lo que tengo que enviar un oficio al Secretario de Organización, el diputado Arnoldo Ochoa (Ignoro la cantidad de trabajo que haya en la susodicha secretaría, pero ¿no debería el sr. Ochoa dedicarse por completo a la tarea de legislador?)

Seria y formal, la carta fue enviada el lunes de la semana pasada. Recibido, versaba el sello. Transcurrieron diez días sin noticias. Por lo tanto, hoy tuve que ir al CEN. Insurgentes norte, número 59. Seguro por despiste, pero el primer 59 con que me topé era un taller mecánico naranja (cosa nada rara en esta ciudad: números duplicados o en desorden). Tras pedir indicaciones llegué al otro 59, tres cuadras adelante. Tras expresar el motivo de mi visita, el poli de la entrada me envió con su compañero de la recepción, el cual a su vez me pidió que pasara al segundo edificio. Ahí, el terecr poli me indicó que era en el cuarto piso. Tomé un chirriante y vetusto elevador que se quedó en el tercer piso. Subí por las escaleras lo que faltaba. A falta de secretaria me introduje sin mayor pena a un cubículo donde había una señora de morado. Me pidió que esperara a la secretaria. Apenas me había sentado, llegó. Le expliqué la situación, una vez más. Comentó que el diputado no estaba pero que me comunicaría con alguien de la oficina del subsecretario (ya que éste tampoco estaba).

Unos minutos después llegó la licenciada Morales, asistente personal del Subsecretario de Organización licenciado Manuel Jiménez etc, etc… (es interesante, pareciera que a más largo el título, mejor el puesto; pero no). Me pidió que pasara a su despacho. Pasamos a través de un pasillo y varias oficinas que confirmaron mi primera impresión del edificio: gris, polvoso, anticuado hasta en el estilo de los muebles. En uno de los sillones que habían frente a su oficina dormía profundamente un niño como de diez años. En la oficina adjunta, tres mujeres cuchicheaban. Entramos: el escritorio amplio, el librero sin libros, un cuadro de un Benito Juárez bastante lúgubre y tres sillas. Una vez más, mi situación. Al parecer ella tampoco tenía idea. Pidió a una secretaria que intentara comunicarse con el subsecretario. Nada. Segundo intento: nada. Estaba fuera del país y no había fecha para su regreso (ojalá tal viaje lo haya pagado de su bolsillo). La licenciada pidió mis datos, anotó lo que le había preguntado, me entregó una tarjeta y prometió iniciar la búsqueda para entregarme la información a la brevedad.

Una de las estrategias del PRI

Una de las estrategias del PRI

La Fundación Colosio era el plan B. Julio Verne 51, linda casa blanca en Polanco. Después de una larga espera (porque se habían ido a comer) me atendió la secretaria, una señora bastante amable. Me pasó con el encargado de la biblioteca, quién resultó tener menos pistas que yo de la información requerida. Estaba casi seguro de que los datos se los habían llevado a la biblioteca del PRI y que si alguien sabía era el Lic. Miguel Medina, quien ha trabajado ahí desde la década de los ochenta. Al parecer, había que regresar a Insurgentes 59. Sin embargo, la secretaria de la Fundación, tras exponerle mi caso, accedió llamar al Lic. para ver si contaba con la información. Gran consideración la de evitarme la vuelta. Cuatro llamadas infructousas. A la quinta, contestó. Me lo pasó y le expliqué lo que buscaba. Me comentó que andaban algo atrasados con el padrón (en ese momento pensé que serían datos de 2005, tal vez 2003). Que no lo actualizaban desde 1991 (una verdadera lástima). Yo contaba ya con dichos datos, por lo que no quedó más que agrdecerle la atención y regresar a casa, desanimado.

Es así que 8 llamadas, 5 secretarias, 3 polis, 4 licenciados y 1 licenciada después, estoy en las mismas. Hubiese dado lo mismo permanecer en casa e inventar una historia igual que ésta, de cadenas interminables de secretarias, licenciados, oficinas y extensiones que no resuelven nada. He aquí una pequeña prueba de la opacidad, de la falta de eficiencia y de la simulada cercanía con un ciudadano de a pie. Al menos valió la pena salir de la rutina. Y, aunque cansado y confundido, me queda la ínfima esperanza de que eventualmente me contesten y me envíen lo datos. Despues de todo, ¿qué tan difícil puede ser?

De otros lados. Se prevé cortocircuito entre el SME y el Gobierno Federal. Habrá que observar a detalle cómo se desenvuelve la cosa: podría ser un antecedente para el SNTE y otros sindicatos corruptos.

Esparza, del SME, no va a ceder

Esparza, del SME, no va a ceder